EDITORIAL: Nuestro futuro depende de nosotros

A puertas de las elecciones, enfrentamos una crisis múltiple que evidencian las enormes brechas sociales, la informalidad, la falta de oportunidades de empleo de calidad y la estructura productiva sesgada a los servicios de baja productividad —puestos al desnudo por la pandemia— y una pésima gestión de salud y prevención social entre otros, como resultado de la orientación que tomaron las inversiones en el marco legal y económico neoliberal de losúltimos 30 años.

Esta crisis también reveló que el crecimiento económico provocado por el súper ciclo de altos precios de las materias primas no tuvo un correlato en el aparato productivo nacional que pudiera promover la generación de empresas que produzcan valor agregado y empleos adecuados. Quienes pudieron salir de la pobreza pasaron a engrosar las filas de la informalidad, que representa el 70% del empleo en el Perú.

En el plano político, la próxima elección será clave para determinar hacia donde se orienta la conducción de nuestro país. De ello, dependerá si el nuevo Gobierno defiende los intereses de los grandes grupos de poder económico o los intereses de las grandes mayorías y las poblaciones vulnerables.

Por ello en el plano Laboral, la gran tarea es defender nuestro puesto de trabajo y las condiciones de trabajo que se ven amenazadas por las propuestas de los grandes grupos empresariales (CONFIEP) y el capital extranjero en nuestro país. Como siempre, estos grupos pretenden que los trabajadores asumamos el costo de la crisis.

En el campo de la salud, queda para la historia la inmensa deuda con la salud pública nacional (infraestructura, recursos humanos, equipamiento) sin embargo saldarla es necesaria y urgente; en lo concerniente al plano personal y familiar, lo principal es respetar las normas para prevenir el contagio del virus y así proteger a nuestro entorno más cercano; es decir, ser responsable y pensar en los demás.

Según el reconocido laboralista Jorge Rendon Vasquez: “Lamentablemente, cuando los ciudadanos van a votar en las elecciones políticas muy pocos piensan en sus intereses y conveniencias de clase y personales. Por lo general, no tienen, ni idea de las ofertas reales y falaces de los candidatos y, mucho menos, de su poder mandante para la conformación de los poderes Legislativo y Ejecutivo.”

Asimismo, señala que los ciudadanos: “desconocen que son ellos la base del poder en la sociedad y que el acto electoral es la expresión suprema de la democracia. Y, aunque se les diga que cada uno y en conjunto poseen ese poder, no lo creerían ni les interesaría. La mayor parte concurre a votar por obligación y para evitar el pago de la multa por omisión del voto, una evidencia apabullante del subdesarrollo político y cultural de la ciudadanía peruana.”

Esto es aprovechado por los políticos oportunistas o seudopolíticos (delincuentes disfrazados de políticos), los aventureros que se las ingeniaron para inscribir sus movimientos o que alquilaron alguno ya inscrito o sedujeron a sus titulares para presentarse como candidatos a cambio de alguna promesa y, por encima de todos ellos, el poder empresarial que financia a los que quiere y, en definitiva, puede determinar el curso y el resultado de las elecciones.

Rendón Vásquez señala que: “El procedimiento probado hasta la saciedad para lograrlo abarca desde las promesas vagas, las declaraciones anodinas, los carteles en calles y plazas y los ilimitados espacios en la TV y los periódicos (noticias, entrevistas, opiniones) hasta los aparatos escénicos con marchas de gente contratada y uniformada, sonrisas, estrechamiento de manos, bailes trufados de contorsiones ridículas en los barrios y mercados populares y las campañas de desinformación en las redes sociales.”
Sin embargo, en realidad, la atención de los grandes problemas sociales del país está ausente en sus planes y solo son parte de una estrategia de mercadotecnia para conseguir el voto.

Entonces, se puede dar el contrasentido que personas que viven en condiciones de pobreza extrema sean convencidas de elegir a un candidato que solo busca sus intereses y favorecer a los grandes grupos de poder económico.

Esta es la gran tarea que tenemos por delante. No podemos votar por acosadores, agresores, evasores tributarios o candidatos vinculados a casos de corrupción, tráfico de drogas o violación de los derechos humanos.

Debemos elegir personas con sensibilidad social frente al neoliberalismo, personas que sean éticos y con integridad moral probada, cuyo real y verdadero interés sea el bienestar de la mayoría para que lideren un proyecto orientado a construir un Perú más justo y solidario.

En ese sentido, superar nuestra situación en un futuro próximo dependerá de las decisiones que tomemos de ahora en adelante.

“Si sabes lo que tienes que hacer y no lo haces,
entonces estás peor que antes.” Confucio