Los candidatos “fusibles” y su falta de ética

En que se parecen Daniel Urresti, “Nano” Guerra García y Alfredo Barrenechea? El denominador común es que son candidatos presidenciales “fusibles”, que están teniendo distinta suerte en la campaña electoral.

Ninguno de los tres es un militante del partido por el que postulan y han sido utilizados principalmente para superar la valla electoral y mantener la inscripción del partido ante el Registro de Organizaciones Políticas. Asimismo, evidencian un afán de poder y una falta de principios e integridad, pues postulan o han postulado por un partido en cuyos postulados no creen.

Daniel Urresti no tuvo problemas en aceptar ser el suplente de Von Hesse, quien renunció a ser el candidato cuando se percató que estaba siendo utilizado por la cúpula del Partido Nacionalista. Obviamente, el objetivo nacionalista es preservar la inscripción para la siguiente elección. Esto explica el escaso apoyo a la campaña de Urresti y su posterior retiro cuando observaron que no mejoraban sus porcentajes y no iba a pasar la valla. La cúpula nacionalista “quemó” su “fusible” y ni siquiera tuvo la ética necesaria para discutirlo y/o comunicarlo a su candidato.

“Nano” Guerra García no tuvo inconvenientes para cambiarse del Partido Humanista a Solidaridad Nacional. Obviamente, el partido del Sol significaba un mayor soporte económico para la campaña electoral. El objetivo de Solidaridad Nacional era también superar la valla electoral sin exponer a sus principales líderes: Luis Castañeda y Pepe Luna, implicados en casos de falta de ética y corrupción.  En suma, no les interesa alcanzar la presidencia de la República, sino alcanzar cinco congresistas. De allí que prácticamente hayan dejado solo a su candidato “fusible” y que la campaña al Congreso de Pepe Luna sea abrumadora e independiente de la de “Nano”.

Alfredo Barrenechea tampoco tuvo escrúpulos para encabezar la lista de un partido, cuyos postulados fueron criticados por él cuando fue cercano al “Velasquismo” y  candidato y diputado por el Apra. Además, fue integrante del FREDEMO y enviado especial a Washington del fujimontesinismo, lo que revelaría su pragmatismo político. El objetivo de la cúpula de Acción Popular era encontrar una personalidad que pudiera levantar su alícaido partido y superar la valla electoral. A diferencia de los otros dos candidatos, la salida de Acuña y Guzmán por errores propios ha catapultado a este candidato “fusible” a un cuarto lugar.

Estos casos son una evidencia del divorcio entre la ética y la política en la actual campaña electoral. A los partidos solo les interesa superar la valla electoral y no les importa los medios para conseguirlo. A los candidatos solo les interesa alcanzar el poder y no les importa si tienen que aliarse con un partido contrario a su forma de pensar. 

Si a esto le sumamos la alianza interesada del Apra y el PPC, así como los antecedentes y el comportamiento clientelista de los candidatos de Fuerza Popular y sus “jales”: Luis Galarreta y Lourdes Alcorta, podemos concluir que la ética es la gran ausente de los comicios electorales 2016. 

En estos últimos años, la delincuencia ha visto que la mejor forma de legalizar sus ilícitos es postular al Congreso, a la Presidencia de la República o buscar un cargo de Ministro; para escudarse en la famosa inmunidad.  Para ello, no tienen escrúpulos en candidatear por cualquier partido, a pesar que en algunos casos tienen sentencia firme.

La corrupción es el principal problema que nos impide alcanzar un mayor desarrollo. Cada año en el Perú se pierden 10,000 millones de soles por corrupción; es decir, 2% del Producto Bruto Interno. Imaginemos cuántos hospitales y colegios se podrían hacer con esos recursos. Si podemos hacer algo para evitarlo.